Actualmente, los consumidores tienden a consumir alimentos accesibles, que ofrezcan comodidad o alivio del estrés.

La llegada del COVID-19 le cambió al mundo la forma de vida y además de afectar a un sinnúmero de sectores de la economía, también llegó para instalar nuevas tendencias de consumo entre los clientes.

Según la compañía estadounidense de investigación de mercado, NPD Group, históricamente, los consumidores han recurrido a los bocadillos para sentirse cómodos durante tiempos difíciles, como pasó durante la Gran Recesión en EE. UU., este comportamiento se ha intensificado durante la pandemia del COVID-19.

Al parecer, los motivos de la indulgencia por comida más complaciente y menos saludable se debe a los problemas económicos y de bienestar que han llegado con el COVID-19.

“Los refrigerios indulgentes están jugando un papel aún más importante durante estos tiempos desafiantes actuales. El consumo de bocadillos ha aumentado en un 8% durante la pandemia, ya que los consumidores buscan consuelo a través de bocadillos dulces y salados”, señala  el estudio NPD’s Snack Food Behaviors in Challenging Times.

Por ejemplo, en abril, durante el apogeo de los pedidos de refugio en el hogar, el 37% de los consumidores le dijeron a NPD que querían asegurarse de tener suficientes bocadillos a la mano.

Según el NPD, los ciudadanos estaban bien abastecidos de bocadillos salados y dulces congelados más que otros artículos. Además, en muchos casos, cuantos más paquetes de bocadillos haya en el hogar, con mayor frecuencia se consumen. Por ejemplo, los consumidores que tienen cinco o más paquetes de galletas saladas o bocadillos salados consumen esos alimentos a tasas más altas que los consumidores con menos paquetes en su hogar.

Al respecto, Darren Seifer, analista de la industria de alimentos y bebidas de NPD, indicó “hemos visto a los consumidores recurrir a los refrigerios indulgentes en otros tiempos difíciles, y aunque la historia no se repite durante COVID, está rimando“.

 “Aunque no podemos predecir lo que sucederá en el futuro, creo que es seguro decir que los fabricantes y minoristas de bocadillos pueden esperar un uso elevado de bocadillos, mientras que COVID-19 restringe el uso de nuestro restaurante y el movimiento general, en particular el cierre de escuelas y el trabajo de pedidos a domicilio”, agrega.

Ante esta situación es recomendable que los restaurantes adapten sus servicios en función de esta nueva tendencia, que cuenten en sus menús y sus domicilios alimentos que le permitan al cliente disfrutar de una comida, que aunque no sea catalogada como saludable, si le ofrezca una sensación positiva en medio de la pandemia.

Con la pandemia de coronavirus que requiere cierres continuos y cambiantes para cenar y menús de restaurantes reducidos, los hábitos alimenticios de los consumidores son un poco diferentes en estos tiempos nada típicos.

Cabe destacar también que según el NPD, los consumidores informaron en julio que el 63% de las ocasiones en que salieron a comer durante el brote de COVID-19 habían sido atípicas. Por lo que la preferencia ha sido la alimentación en el hogar.

En definitiva, los consumidores se sienten atraídos por los alimentos de los restaurantes que son accesibles y que ofrecen comodidad o alivio del estrés en tiempos de incertidumbre.

Algunos comen alimentos diferentes a los de antes. Algunos eligen opciones fuera de las instalaciones, mientras que antes podían haber preferido cenar en casa. Otros están cambiando la hora del día en que prefieren comer fuera.

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