ContraCorriente nació con una idea clara: exponer en el mercado una nueva propuesta gastronómica de comida de mar artesanal, honesta y de alta calidad, que les permita a sus comensales disfrutar de las preparaciones originales de su chef ejecutivo, Victor Lanz.

Así, a partir del deseo de traer a la mesa la pesca única del país, se unieron diferentes grupos multidisciplinarios para crear un concepto diferente en Bogotá: Grupo Sauvage liderando la comida, y Colette Estudios en la parte del diseño interior y arquitectura.

Como resultado, lanzaron Contracorriente, un espacio totalmente renovado y con el mayor detalle de diseño interior que, en 280 metros cuadrados, busca expresar el concepto central del restaurante. “Lo nombramos así por su naturaleza de comida de MAR, con una propuesta diferente, especializados en ofrecer comida con métodos no tradicionales contra la corriente como procesos de maduración, curación, ahumaje, inherentes a la carne que son aplicados al pescado y los mariscos. Asimismo, la propuesta va desde platos muy elaborados con el mayor nivel de detalle y complejidad hasta propuestas simples desprovistas de alarde, pero siempre con una corriente de calidad y proceso impecable”, aseguró.

En su carta, el chef ejecutivo Victor Lanz, procedente de Francia y experimentado chef de restaurantes estrella Michelin como Tetedoie, Dinner by Heston Blumenthal y Bonham’s Restaurant, quiso expresar una propuesta de comida de mar honesta, que, además de dar protagonismo al pescado y al marisco, le permitiese ofrecer nuevas formas de presentarlo.

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“La mayor parte de la oferta se obtiene del mar con proveedores “artesanales” aprovechando al máximo una pesca responsable y fresca. La comida de mar se propone bajo un ángulo diferente, en el cual se aplican diferentes técnicas de maduración, además de incluir una parrilla (BBQ) de pescado y crudos. Todos nuestros procesos son artesanales: charcutería, chorizos de pescado, o por ejemplo la pasta, o procesos de lactofermentación para sazonar los platos. Todos son procesos propios y únicos, respetando al máximo una materia prima nacional sumamente fina llegando de varias partes del país para llevar a la mesa lo más fresco de las aguas de Colombia”, aseguró el chef ejecutivo de ContraCorriente.

ContraCorriente es un lugar perfecto para celebrar cualquier ocasión. Si bien su carta de comidas está enfocada en ofrecer la mejor comida de mar, también cuenta con una carta de coctelería de autor desarrollada para tener concordancia con los platos allí propuestos, que marcaran la diferencia en el mercado.

“Cada uno de los cócteles fue desarrollado de manera minuciosa para darle a los clientes sabores diferentes que vayan de la mano con la propuesta gastronómica del restaurante. El uso de ingredientes no convencionales hace parte de ese toque único. Cócteles dulces y cítricos con cortes de pimentón, o una variación del famoso aperol spritz con un toque de algodón de azúcar, son solo parte de lo que podrán experimentar los visitantes de ContraCorriente en términos de coctelería”, explicó Alexis Geiss, Manager y Jefe de Bar.

Para complementar su carta de licores, el somelier francés Christophe Glockner, de la casa de vinos Senso, desarrolló una propuesta de vinos pensado en satisfacer cualquier paladar. “Glockner tomó su experiencia de búsqueda entre viñedos boutique, vinos naturales, al lado de algunas bodegas premium de los nuevo y viejo continentes, para hacer su mejor selección del país en vinos escasos, atípicos y llenos de personalidad para maridar idealmente con nuestros platos”, explicó.

Por su parte, la arquitectura del lugar fue diseñada de manera especial por Colette Studio, un estudio de diseño con trayectoria en el segmento gastronómico y conocidos por restaurantes como Le Grand, La Picaderia y QUN, entre otros, para que sus comensales pudieran experimentar el concepto del restaurante desde el ingreso al lugar, hasta su salida.

“Quisimos hacer alusión a una realidad de fusiones que suceden alrededor del producto. Por un lado, el diseño evoca lo que se podría sentir al entrar a una bodega de pescado: Techos altos, materiales en su estado natural, cuarto frío, pisos con acabados industriales. Por otro lado, intentamos dar calidez para traer a la vida un espacio inclusivo para compartir: vegetación, mobiliario en madera, paleta de colores del mar con destellos de pastel y coral. Todo dentro de un espacio abierto, donde se logra mezclar una excelente comida en pareja una noche de tragos con amigos, a través de un piso superior (mezanine) con vista abierta a la cocina y al comedor principal, un gran comedor y finalmente un bar, llamado “Bajo Fondo”, dispuesto con una barra y mesas altas para comer y disfrutar de un cóctel”, expuso Estaban Duque, arquitecto del lugar.

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