Este negocio se la jugó por ubicarse en una zona no convencional para los restaurantes en Bogotá, ampliar sus puntos de atención sin financiamiento tradicional y apoyar a pequeños emprendedores. Una historia de éxito que deja varias lecciones.

Una larga fila de comensales espera su turno para ingresar a Campesinos, un restaurante familiar que le apostó a ubicarse en una zona no tradicional para un restaurante en Bogotá y que cuenta con un modelo de financiación y proveedores que puede servir de ejemplo para otros emprendedores.

Pero, ¿cómo comenzó la historia de esta cadena —sí, ya tienen más de un punto de venta— que ha llegado a atender hasta 1.200 personas en un solo día? Para responder esta pregunta hay que hablar de los hermanos Nelson y Juan David Robles, y de sus esposas Yuli Carranza y Paola Chaparro.

“Luego de tener diferentes negocios nos dimos cuenta de que si en algo éramos buenos, era cocinando. Así que decidimos incursionar en el mundo gastronómico, con pocos recursos, sin experiencia, pero con muchas ideas acerca de lo que le podría gustar a la gente del común como nosotros”, explica Nelson Robles, gerente de mercadeo y desarrollo de Campesinos.

La oferta de comida saludable fue reemplazada por un modelo más ‘tradicional’, en el que las hamburguesas se convirtieron en el plato estrella de la carta.

Corría el año 2017 y con un capital inicial de tres millones de pesos se la jugaron por abrir un local de comidas saludables en la localidad de Engativá, en el noroccidente de Bogotá. La preparación de crepes y regalar bebidas fue la estrategia elegida para comenzar con su restaurante, sin embargo, los resultados no fueron los mejores y —afortunadamente— llevaron a la familia Robles a dar un timonazo en su negocio.

La oferta de comida saludable fue reemplazada por un modelo más ‘tradicional’, en el que las hamburguesas se convirtieron en el plato estrella de la carta. “Con el paso del tiempo y al obtener resultados positivos, nuestro capital creció vertiginosamente en 12 meses hasta alcanzar cerca de 100 millones de pesos y llegando a atender hasta 1.200 clientes en un día”, dice Juan David Robles, gerente de inventarios y sistemas.

La apuesta en una zona no explorada

Campesinos supo aprovechar el deseo de los vecinos de Engativá, quienes buscan disfrutar de una buena experiencia gastronómica, pero que no siempre cuentan con el tiempo y los recursos para desplazarse a las zonas que los restaurantes ya han conquistado en Bogotá.

“Nosotros no estamos interesados en competir ni ubicarnos en las zonas de mayor influencia de Bogotá, ya que estar en estos lugares nos implica mayores costos en operación, que terminan por trasladarse a los productos, o sea, al cliente, lo que afecta la rentabilidad del negocio”, afirman los hermanos Robles.

En la elección de Engativá como sede del primer Campesinos, por supuesto que el tema económico tuvo un peso importante. “Claramente nos favorece ubicarnos en estos sectores, ya que los costos de los arriendos son más cómodos (cerca del 5 % de sus costos). Estos los trasladamos al cliente, por medio de la calidad de los insumos y los precios al público que son cómodos y accesibles”, aseguran los hermanos Robles.

La propuesta gastronómica de campesinos es extensa. Hay gran variedad de hamburguesas, pizzas, empanadas, bebidas frutales, cócteles, malteadas, sodas, cervezas, postres, café, todas desarrolladas con ingredientes de productores locales de carácter artesanal cumpliendo con altos estándares de calidad.

Y a medida que los comensales llegaban en masa se hizo evidente que Campesinos debía ampliar su rango de acción. Hoy tienen tres locales con capacidad de atender 220 personas y con una nómina de 40 empleados; los puntos están separados entre sí a no más de 200 metros, esto les permite reducir costos en logística y mantener satisfecho a un público que han sabido cautivar con su marca.

Para fortalecer esa cercanía con su clientela, Campesinos también optó por contar historias de ciudad desde la ambientación de sus locales. Han concentrado parte de la adecuación en salones personalizados que ofrecen una visual relajada y diferente, a través de materiales reciclados
y productos de demolición de lugares antiguos de Bogotá, que tienen o cuentan una historia. De esta forma la ambientación suma a la experiencia gastronómica del negocio.

Las recomendaciones para el emprendimiento de negocio con capitales reducidos

  • Siempre la calidad del producto y los mejores insumos.
  • Disciplina y perseverancia en todas las áreas.
  • Originalidad en productos y servicios, innovar desde las raíces.
  • Valorar y aprender de los fracasos.
  • Atreverse a soñar y mantener la fe en uno mismos.
  • Un ‘no’, no es una puerta cerrada, son muchas abiertas.

papaNelson Robles explica que “para el negocio, su crecimiento e imagen nos basamos aspectos como la perseverancia, disciplina y el poder de convencimiento y un estilo cómodo. Estas han sido nuestras armas estratégicas para salir adelante”. Campesinos ha desarrollado así una expansión casi que orgánica, en la que los pasos a seguir aparecen uno tras otro, sin que esto signifique que no han estado exentos de retos en su trayectoria.

“No recibimos asesoría externa, tampoco fue intuición. Sencillamente el negocio nos mostró el camino. Cada vez era mayor la afluencia de clientes y esto nos llevó a pensar en la manera de solucionarlo”, indica Nelson Robles, quien agrega que el proyecto de expansión de Campesinos apunta a otras zonas de Bogotá como Suba, Kennedy y Las Américas, que cuentan con condiciones similares a las de Engativá, donde ya juegan de ‘locales’.

El reto de crecer

Y aunque las condiciones para el crecimiento parecían estar claras, el reto para Campesinos consistió en conseguir los recursos necesarios para su expansión. Los hermanos Robles no han tenido financiamiento bancario, todo lo han realizado con recursos propios y apoyados en la confianza de algunos proveedores (tanto de insumos como de maquinaria) que han creído en su apuesta.

En su proceso de expansión, por ejemplo, buscaron un socio que pudiera inyectar capital al negocio. Es ahí donde aparece Carlos Galindo, actual jefe de mantenimiento, quien se une a este proyecto, permitiendo así la apertura del que fuera el primer punto de atención con servicio a la mesa.

“Teníamos un sueño y hoy lo hemos materializado. Para nosotros no es desconocido que otros negocios han iniciado con capitales muchos más grandes, pero al cabo de un tiempo no han logrado posicionarse, ni ser rentables, ni asequibles y poder brindar una experiencia en gastronomía. Es así como trabajamos para apoyar a otros emprendedores, como lo hicieron con nosotros y poder brindar la oportunidad de seguir creciendo a la par”, dice Yuli Carranza, jefe financiera de Campesinos.

Y es que precisamente otro de los puntos que ha favorecido el crecimiento y posicionamiento de Campesinos es su relación con los proveedores. “Nosotros apoyamos a emprendedores, el reto está en que cumplan con todas las normas para responder a la promesa de valor que damos con nuestros productos. Es claro que nos gusta y confiamos en el apoyo a pequeños negocios que tengan una historia para contar, porque así crecimos nosotros”, explica Paola Chaparro, jefe de compras de Campesinos. “Los productos que empleamos son colombianos, buscamos poder tener contacto directo con los campesinos y evitar intermediarios pagando mejor y rentabilizando también sus negocios”, agrega.

Los emprendedores que dieron vida a Campesinos saben, de primerísima mano, el valor de la ayuda, por eso se la juegan por apoyar a pequeños emprendedores que están deseosos de crecer. Se podría decir que Campesinos está retribuyendo los favores recibidos, y que mejor que hacerlo con aquellos productores del campo que dan vida a su cadena de restaurantes.

Esto no significa que deban frenar su crecimiento como negocio, no, por el contrario van sumando más fuerzas que les permitan cumplir con su promesa de valor. Para la muestra un botón: hoy, el consumo mensual de Campesinos alcanza 1,5 toneladas de papa y 1,2 toneladas de carne, lo que demuestra que su negocio no se quedó en pantalones cortos, sino que por el contrario cada vez más está consolidando su madurez.

En suma, Campesinos es un modelo que demuestra que el éxito no sigue una fórmula única y que existen alternativas para triunfar, más allá de los modelos tradicionales. Eso sí, la clave está en reconocer a los clientes, contar con una oferta de valor que satisfaga sus necesidades y encontrar un modelo de negocio que responde a las capacidades de los socios.

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