Por: Dave Brennan. Head of Marketing and Innovation Mero Mole.

¿Cuál es el futuro de la comida y la humanidad? Volver a lo esencial con inteligencia, es decir: buscar
una reconexión con la naturaleza a través de procesos optimizados.

Mientras sufrimos los estragos de nuestro abuso del planeta, la industria de alimentos y bebidas se pone la camiseta y propone caminos innovadores para reducir el impacto climático. En palabras de Our World in Data, publicación de la Universidad de Oxford especializada en problemas mundiales, “sólo la producción de comida equivale a una cuarta parte de las emisiones de gases invernadero a nivel global”.

De modo general estas son las cuatro macrotendencias del futuro de la industria restaurantera:

1. Tribus conectadas.

Reconectar con la cultura y las tradiciones culinarias de antaño. El redescubrimiento de alimentos con historia se convirtió en un movimiento: retomamos platillos de distintos orígenes del mundo para enaltecerlos como en el caso en México. El taco es uno de ellos, y con él le gritamos al mundo: “una tortilla de maíz es parte de nuestra cotidianidad pero no deja de ser un delicatessen global”.

2. La tecnología impulsa las experiencias humanas.

Las redes sociales juegan al ser un registro de memorias cotidianas de los comensales una herramienta de mercadotecnia contundente para la industria. La tecnología también ha impactado el back-of-house (cocina) de un restaurante, desde el uso de robots hasta el entrenamiento de staff a través de apps como Hero Guest. Según SIAL París, “el 73 % de las actividades en restaurantes podría ser automatizado”.

3. La humanidad y su impacto en la Tierra

La producción masiva de alimentos está descontrolando el ecosistema entero: la agricultura industrial e intensiva es el conductor principal del declive. Es necesario que cambiemos nuestra forma de producir y consumir alimentos para que el futuro del planeta sea esperanzador y próspero. Otras tendencias en este grupo: marcas éticas, platillos a base de plantas, turismo sustentable y consumo local.

4. Conscientes de nuestra salud

Somos lo que comemos. Bajo este precepto las nuevas generaciones están más informadas y alertas de lo que introducen a su estómago para fomentar la calidad. En esta gama encontramos conceptos como “flexitarianismo”: el punto medio entre veganismo y vegetarianismo que permite un acercamiento al prometedor horizonte de los vegetales sin sacrificar el gusto por los alimentos de origen animal. ¿La palabra clave? Balance. Otras tendencias en este grupo: cocteles sin alcohol, cannabis rebrandeado, conveniencia saludable y comida como medicina natural.