Por: Iván Bohórquez. Presidente Honarario Acodrés.

Después de conocer diferentes opciones en comida como el caso de la cocina molecular y la experimental, los consumidores van a volver a lo natural.

Tener ingredientes considerados como real food o limpios puede ubicar a un restaurante en el futuro porque se puede predecir que en los años venideros se van a buscar más opciones saludables. Hoy en día el consumidor ha podido experimentar diferentes clases de comidas, como el caso de los sabores artificiales en la comida molecular y cuenta con más información ya sea por las redes sociales, por su propia vivencia y por tener la oportunidad viajar. Las fronteras ya no son limitantes, esto ha generado que sea cada vez más exigente y que se le tenga que ofrecer los productos de alta calidad.

La tendencia que se proyecta para el 2030, es que se va a recuperar la cocina clásica, el
consumidor va a buscar su bienestar y el restaurante tendrá que ofrecerle innovaciones en las que se encuentren recetas balanceadas.

La actual situación que afronta el mundo hará que se recuperen muchos valores éticos y morales perdidos. La economía en el mundo tiene que volver a explorar el agro, rescatar los productos valiosos que se han ido perdiendo por el mercadeo como la alfalfa, la semilla de chía, la quinoa, las variedades de papa y todos los productos que ofrecen esos sabores reales que va a buscar el consumidor.

Todo es cíclico, la comida natural y balanceada vuelve a ser parte de la nutrición. Por lo tanto, tener ingredientes considerados como real food o limpios puede ubicar a un restaurante en el futuro porque se puede predecir que en los años venideros se van a buscar más opciones saludables.

Para el consumidor en el 2030 lo más importante va a ser el espacio. El ser humano es sociable por naturaleza, le gusta disfrutar de la comida llegar a un sitio donde puede ver gente, compartir y disfrutar mientras consume. Por eso, la convivencia será una gran prioridad, que hará que los consumidores aprecien todas las opciones que les ofrecerán los restaurantes.

Por otro lado, se espera que más consumidores tengan restricciones dietéticas y se vea el enfoque de reducir azúcares agregados en los elementos del menú.

Los restaurantes tendrán un mayor abastecimiento de alimentos locales y de los productos denominados de la granja a la mesa. Esto evidencia que la industria de los restaurantes en el 2030 será muy diferente a lo que se ha visto hasta ahora.