El fundador de Gato Gris creó la iniciativa Cielo Abierto en Bogotá, como reinvención para ayudar al sector gastronómico a abrir sus puertas en pandemia.

En su compromiso con los productores agrícolas del país, El Gato Gris, restaurante con 25 años de trayectoria, ubicado en el Chorro de Quevedo, en Bogotá, lanza en marzo una nueva carta: platos elaborados con palmitos provenientes de la siembra de campesinos que dejaron los cultivos ilícitos en los departamentos de Putumayo, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.

La alianza con los cultivadores se realizó con un grupo de productores que hace aproximadamente 3 años dejaron la siembra de plantas de coca para iniciar una vida en la legalidad. Entre los campesinos que siembran palmitos están madres cabeza de familia y víctimas de la violencia.

Es así, como el restaurante bogotano decide incluir a su menú “Palmitos con tahine” una entrada con textura fibrosa y sabores frescos, que encajan muy bien en una dieta vegana, pero a su vez, es una opción para cualquier tipo de comensal. Este plato, además está acompañado por crocantes de nueces y el sabor imponente de las aceitunas. Con esta propuesta, El Gato Gris apoya a cerca de 180 familias productoras de palmitos, entre ellas varias mujeres cabeza de hogar.

“Estamos seguros y convencidos de la importancia que tiene apoyar a la población campesina que ha encontrado nuevas oportunidades laborales. Esta es la mejor forma de construir país. Por eso, queremos que los palmitos que ellos cultivan con amor y, que son su sustento diario, se disfruten en platos de alta calidad en capital colombiana”, señaló Arturo Morales, fundador de El Gato Gris.

Con los proyectos para 2021 y la nueva carta que promete traer historias de resiliencia, el restaurante espera recuperar lo perdido en 2020 y continuar con el apoyo a la cultura, por medio de los shows musicales y al Chorro de Quevedo que se ha convertido en un atractivo turístico tanto para locales como extranjeros.

“La nueva carta es más que una renovación: es una labor de apoyo a nuestros campesinos y al país, porque entre todos debemos reforzar e implementar estrategias que aporten a la reactivación económica, siempre ayudando a las personas que más lo necesitan en un momento tan coyuntural como el que vivimos por la pandemia del covid-19. La transformación del campo puede ser posible, solo con el apoyo de quienes nos beneficiamos de él” resaltó Morales.

En la actualidad, el restaurante tiene un aforo permitido de 75 personas. Funciona de 8:00 de la mañana a 11:00 de la noche, horario establecido por el Distrito.  Además, cuenta con todos los protocolos de bioseguridad para ofrecerles tranquilidad y una experiencia gastronómica y musical, única a los comensales.

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