Premios La Barra- Elite Professional tiene el honor de reconocer a Maura Hermencia Orjuela de Caldas por su labor en toda una vida de trabajo. Su historia dignifica a su comunidad con prácticas simbólicas que engrandecen la gastronomía colombiana y el mundo culinario al crear experiencias únicas a través de las raíces con platos potentes, generosos, con sabores intensos y emociones profundas.

Nació en 1938 en Guapi, Cauca. Se graduó en pedagogía y metodología de la educación en la Normal Superior de Señoritas de Guapi, en la región del pacífico colombiano. Es gestora cultural y una artista culinaria que busca rescatar y proteger los saberes de sus ancestros.

Su vida en la gastronomía colombiana comenzó, como lo relató Juliana Duque Mahecha en el libro “Sabor de casa: 12 maneras de hacer cocina colombiana y la historia de sus protagonistas de Intermedio Editores (2017)”, cuando su tía Clara le enseñó a hacer otaya de maíz blanco quebrado —mazamorra de la región— y chocolate batido con coco. Su mamá, su abuela, una de sus hermanas y algunas de las vecinas también ayudaron a enriquecer su conocimiento como cocinera, ya que provenía de una familia muy numerosa por lo que tenía que ayudarle a su mamá en la cocina y trabajar muy duro para sacar adelante a sus 38 hermanos. Por eso, “recuerda ir a vender los carapachos de cangrejo de casa en casa, las chancacas, cocadillas, cocadas y otros dulces típicos de la región, a base de coco rallado y panela”.

Estaba acostumbrada a realizar trabajos que implicaban gran esfuerzo físico, como ir de pesca o recoger leña. En ese momento todavía no habían ingresado con fuerza a su región, las carnes rojas o blancas como el cerdo. Por lo que realizaban platos con ingredientes típicos como el revolcado de tollo ahumado y de piangua, así como un plato que llamaban tumbacatre, una crema de huevos de pescado preparados en el caldo del pescadito.

Cuando estaba pequeña, sintió la vocación de ser monja. Esto la llevó a incursionar en nuevos territorios del país de los cuales recibió nuevos conocimientos culinarios. Luego se retiró porque pensaba que no tenía vocación para esto entonces se fue para Buenaventura y allí se casó. Tuvo su primera hija y se devolvió para Cali, donde había vivido un tiempo antes de casarse y donde había iniciado su estudio superior. Sin embargo, se retiró con la llegada de sus otros dos hijos.

Gracias a su amor por la cocina, decidió abrir su primer restaurante “Secretos del Mar” en 1968, el cual fue todo un éxito. En un inicio consideraba que no cocinaba lo suficientemente bien, pero a la gente le encantaba. Ahora sabe que esto no es verdad. Siempre ha sido una excelente cocinera. También se dio cuenta que muchas personas no asistían a su establecimiento porque era negra. Pero, esto no fue un impedimento para seguir luchando por sus sueños.

Trajo de Buenaventura a Cali productos como el Pianguil, la chiripiangua, la chorca ahumada, entre otros. A la vez que grandes platos que cocinaba se volvieron famosos en la región gracias a ella, como: el tumbacatre, el arroz endiablado con mariscos, el caldo levantamuertos, entre otros.

Últimamente, se ha dedicado a cocinar para la gente de su familia, amigos o quien la invite hacerlo. Ya no cuenta con un restaurante, pero es la invitada de honor en muchas ferias y eventos gastronómicos en América Latina donde es embajadora del patrimonio. Así mismo, es la invitada especial para dictar seminarios y clases magistrales sobre cocina del Pacífico en distintas escuelas de cocina.

Para ella, la cocina colombiana está llena de ingenio, dulzura y de sabores distintos de cada región, la cual debemos aprender a valorarla porque solo así, llegará a ser un éxito en el mundo.

Su mayor felicidad es haber podido tener un restaurante como Secretos del Mar. La alegría tan grande que sintió cuando vio que a la gente le empezaba a gustar la comida del Pacífico. Eso le ha llenado el corazón”, como lo dice la autora de esta biografía.

Por eso, a esta embajadora de nuestra gastronomía y conocedora de la cocina tradicional, no nos queda más que darle nuestras infinitas gracias por trabajar y mantener nuestra cultura toda una vida. También por mostrarla al mundo con orgullo y no dejar de enseñarla a todos aquellos que se dedican a esta hermosa profesión que es la de ser cocinero.

A ella, nuestra profunda gratitud y respeto.

Para tener en cuenta: Maura Hermencia Orjuela de Caldas fue elegida por el comité asesor y el comité organizador para obtener el reconocimiento de “toda una vida de trabajo” de Premios La Barra- Elite Professional 2018.

Información tomada de:

  • Juliana Duque Mahecha (2017), Sabor de casa: 12 maneras de hacer cocina colombiana y la historia de sus protagonistas, Intermedio Editores.

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