El Sofitel Legend Santa Clara hace parte del legado histórico de Cartagena, declarada por la UNESCO patrimonio histórico y cultural de la humanidad.

El tiempo no ha pasado en vano por Cartagena y todo ese legado de un pasado colonial aun continua intacto en la ciudad con impresionantes monumentos como las murallas, los baluartes, el Castillo de San Felipe, la Torre del Reloj o la Plaza de la Proclamación y en medio de estas joyas arquitectónicas está el hoy el exclusivo hotel Sofitel Legend Santa Clara que hace 400 años albergó a las hermanas de la orden de las clarisas que llegaban a la Heroica.

Ubicado en el corazón histórico de Cartagena de Indias, ciudad declarada por Unesco Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, el hotel es el resultado de la restauración que le dio vida al antiguo Convento de Santa Clara de Asís, construido en el siglo XVII, referente más importante del país en la Hotelería de Lujo y el primero de América Latina en ingresar a la categoría Sofitel Legend.

De acuerdo con Nicolás Pesty, gerente general del hotel Sofitel Legend Santa Clara, “hemos llegado a este momento con un concepto innovador de lujo y exclusividad, ofreciendo en el mercado diferenciadores que permiten que nuestros huéspedes vivan momentos verdaderamente “magnifique”, lo cual es aún más valiosa debido a las propuestas que vienen con la categoría Legend”.

“Todas nuestras experiencias son únicas en el mundo. Ningún otro hotel en el mundo tiene la posibilidad de pasar la noche junto con los objetos personales de Botero o del maestro Enrique Grau o una SPA suite especialmente diseñado para vivir momentos de relajación y bienestar desde que llega a su estadía. En cada uno de nuestros espacios hemos involucrado la cultura local, sin perder nuestra esencia histórica y legendaria, lo que hace que todavía tengamos la magia que solo se pueden vivir en este sitio con 400 años de historia”.

La historia 

Un hotel que hace suspirar a sus huéspedes y visitantes y los transporta a diferentes épocas a través de su arquitectura y ese toque de misticismo que, sin importar los años, aún sigue en el ambiente. La historia se remonta a 1607 cuando Cartagena, con 72 años de fundada, recibió a la comunidad de las hermanas clarisas, fundada en 1212 por Clara Portinari inspirada por la santidad de La Porciúncula, y quienes llegaban a la ciudad por una labor misionera. Vivían de limosnas y donativos, pero fueron los 2.500 pesos y un terreno donados por la cartagenera doña Catalina de Cabrera lo que les permitió hacer el convento con planos del maestro constructor de la colonia Simón González, quien también diseñó la Catedral de Santa Catalina de Alejandría en la plaza de la proclamación.

La edificación se caracteriza por sus muros altos y cerrados, una forma cuadrada, que hace que todos los sitios como corredores, el piso principal y la planta baja se conecten naturalmente con el patio central. La capilla al igual que en otros conventos en España era pequeña y rectangular de una sola nave. La puerta principal siempre estaba cerrada y solo algunas de ellas estaban autorizadas para visitas. Su único contacto era a través del torno por donde vendían su pan y galletas que hacían para sobrevivir. Su rutina se basaba en oír la misa, confesarse, comunión y en las labores propias de la comunidad.

Fueron 240 años en que las clarisas ocuparon el convento hasta 1861 cuando el presidente de Colombia Tomás Cipriano de Mosquera ordenó a través de un decreto ley la expropiación de bienes de manos muertas, despojando a las clarisas de su convento, lo que hizo que se fueran para La Habana.

Luego de años de abandono y expuesto a las duras condiciones del clima tropical, el edifico de Santa Clara tiene una segunda oportunidad cuando se traslada el hospital de La Caridad atendido por las Hermanas de La Presentación. Con algunos arreglos y reparaciones, toman la huerta de las clarisas y construyen un ala de arquitectura republicana inspirada en el estilo neoclásico francés sobre la calle del curato, encargando al arquitecto Gastón Lelarge en 1929.

Hacia 1974 termina la etapa del hospital y Santa Clara inicia un periodo de nueve años, en los cuales sirvió como Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, talleres de la Escuela de Bellas Artes y finalmente oficinas de la Liga Departamental de Béisbol. A principios de la década de los años 90 las autoridades de Cartagena decidieron sacar a subasta pública el bien de Santa Clara y fue adquirido por un grupo de inversionistas, incluidos Arias, Serna Saravia, visionarios arquitectos y constructores, quienes vieron en la antigua edificación un tesoro por recuperar y convertirlo en el primer hotel de lujo de Colombia con el sello de la marca Sofitel.

Luego de una intensa restauración, llegó la apertura el 15 de octubre de 1995 en un momento que no podía ser mejor como la realización de la Cumbre de los Países No Alineados, por lo que, al reciente inaugurado hotel llegaron figuras tan importantes como el Príncipe Hussein de Jordania, Fidel Castro y Yasser Arafat, que se contaron como los primeros huéspedes ilustres.

La magia del hotel 

El Sofitel Legend Santa Clara, es un hotel al que le sobran la personalidad y el encanto y cada uno de sus espacios cuenta con un estilo propio para asegurar durante su estadía experiencias inolvidables que lo hacen sentir único y especial desde el momento de su llegada.

Cuenta con 125 bellas habitaciones, distribuidas en 20 suites de las cuales 4 entraron a la categoría de suites icónicas y una Spa Suite; 6 luxury rooms y 5 junior suite republicanas, 82 son superiores y 12 clásicas. Se encuentran entre las alas colonial y republicana y tienen vista al Centro Histórico de la ciudad, el mar Caribe, así como a la piscina del hotel y los patios interiores.

Las habitaciones de la edificación colonial del siglo XVII, combinan la arquitectura colonial con el confort moderno.

Para las habitaciones del área republicana, la propuesta llega de la mano de la decoradora colombiana Marcela Villegas, quien creó un concepto inspirado en la serenidad, el descanso y la elegancia con un aire fresco predominando el blanco (White Wash) y en las paredes un acento de colores nacarados perlados que evocan las conchas marinas.

En esta parte, donde era la huerta de las clarisas, se encuentra la espectacular piscina del hotel, la más grande del Centro Histórico de la ciudad. Allí se desarrolla un concepto moderno e innovador con un espacio “Pool Bar”, un lugar con diseño que busca complementar la relajación y los buenos momentos. Una gran barra ofrece durante el día una completa selección de bebidas, licores y jugos naturales acompañados de una importante oferta gastronómica para el deleite de los huéspedes y visitantes.

La gastronomía es otro sello característico de Sofitel Legend Santa Clara, con sus restaurantes El Claustro y El Jardín han llegado a un concepto único y diferenciador, donde se disfruta de una propuesta gastronómica gourmet con productos locales, naturales y frescos con un toque francés.

El Claustro, uno de los antiguos comedores de las monjas clarisas, es hoy un innovador espacio para deleitarse en cualquier momento del día que logra transmitir una experiencia placentera desde el momento del desayuno, almuerzo y cena en medio de un entorno histórico con vocación caribeña. El legendario jardín colonial que, alberga una variedad de plantas colombianas como Palmas reales, orquídeas y helechos nativos, se ha convertido en otro espacio para disfrutar de las mejores experiencias gastronómicas a cielo abierto.