Nuevos modelos alrededor de la hospitalidad y la comensalía aparecieron durante el confinamiento. Sabores Colombia fue una de esas iniciativas.

Laura Londoño, chef de OCI.Mde en Medellín se unió a Carmen Ángel (Carmen), María Adelaida Moreno (La Provincia), Óscar Pérez (Óscar Pérez Cocina), Santiago Isaza (Pesqueira) y Pedro Fernández (The Ched is Back) en un experimento digital para lograr visibilidad durante el confinamiento. Sabores Colombia, una experiencia a 12 manos en la que los cocineros llegan a los hogares a través de una pantalla de computador y una receta.

Enseñan e invitan a pasar un momento divertido. Después de dos versiones, este sábado 3 de octubre será el último evento. Esa vez desde Salamina para apoyar la reactivación del turismo en este municipio de Caldas.

En esta versión, Sabores Colombia viaja a San Andrés, a La Guajira y al Viejo Caldas. ¿Cómo surge la idea de unirse para llegar a las casas de los comensales?

“Una de las principales cosas que nos dejó el confinamiento fue el colegaje. Ante las dificultades nos tuvimos que unir para salir adelante. En este caso, creamos un grupo increíble, de gente muy comprometida. Ha sido algo bueno, no solo para los clientes, sino para nosotros como cocineros, los eventos se nos convirtieron en un momento para desconectarnos. Fue una forma de crear una experiencia diferente: es entender que no solo es comer, es generar interaccióny un momento de entretenimiento”.

Ya hay reapertura, ¿por qué seguir haciéndolo?

“Todavía hay gente que no está saliendo. Queremos ofrecerles una alternativa. Creo, incluso que seguiremos haciéndolo. En el futuro se puede hacer de otra manera, presencial por ejemplo”.

¿Qué le deja a Laura los casi seis meses de puertas cerradas por el confinamiento?

“Primero lo positivo: aprendimos nuevas cosas. Yo era una persona tímida ante las cámaras, no me gustaba la parte mediática. Pero con el tiempo, cogí confianza y eso es algo que me va a servir para el futuro. También aparecieron nuevas unidades de negocio, nos dimos cuenta de que podíamos hacer cosas nuevas. Por otro lado, era muy triste ver las sillas arrumadas. Me hizo mucha falta atender a los clientes, conversar con ellos. Cuando se manda un a domicilio todo eso que nos apasiona se pierde. Desde lo económico, aunque hicimos de todo, nuestra ventas no eran ni el 20 % de lo que vendíamos.

¿Cómo hicieron ese proceso de planeación frente a lo sucedido?

“No tuvimos tiempo de planear. Fue una cosa que se fue dando a poco a poco. Después que nos dijeron que había que cerrar, iniciamos los domicilios inmediatamente. No teníamos los empaques adecuados, no sabíamos del tema y nos tocó aprender semana a semana. Empezamos a ver cómo nos organizábamos. Casi que nos adaptábamos a lo que iba surgiendo. Incluso, cada semana nos inventábamos algo nuevo porque los domicilios no eran suficientes para cubrir nuestros gastos”.

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OCI.Mde es un restaurante dinámico, su carta no es fija. ¿Sirvió esto para esos desarrollos?

“Teníamos una gran ventaja, yo, además de ser propietaria, soy cocinera. Por eso desarrollar un producto nuevo es más fácil. Además, al tener los platos del día, teníamos una base de muchos platos en nuestro historial”.

Medellín reabrió desde el primero de septiembre. ¿Cuál es su balance reapertura?

“La primera semana fue un poco difícil. Tuvimos un 50 % de ocupación, sobre el 50 % permitido. Después de tres semanas, ya se llena casi todo del aforo que tenemos permitido. Además, hemos visto un cambio, antes no nos iba en los almuerzos, pero hoy mucha gente se fue a vivir fuera de Medellín, entonces vienen al restaurante a almorzar. Ya hay más confianza de salir, y la gente ha visto que aplicamos todos los protocolos”.

¿Cómo ha sido ganarse esa confianza?

“Nos la ganamos desde los domicilios gracias a todos los rotocolos que implementábamos. Hoy el voz a voz es nuestra mejor estrategia”.

¿Qué tan importante ha sido la comunicación?

“Siempre hemos sido muy activos en redes sociales. Pero tuvimos que reforzar este canal, contratamos un diseñador gráfico que nos empezó a apoyar con toda la parte gráfica. La gente, al estar en sus casas, se volvió más dependiente de sus celulares, por eso es algo que no se puede descuidar”.