En algunas ocasiones, dentro del lapso de tiempo entre la entrega de los productos de los proveedores a las personas encargadas de almacenar los alimentos, la cadena de frío se puede romper, esto causa que algunos microorganismos  sobrevivan en la comida corriendo el riesgo de infección o la mala conservación del producto.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus o parásitos causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer. Es por eso que los restaurantes, más allá de su tamaño, deben trabajar en mejorar su cadena de frío para que los alimentos lleguen con una calidad impecable a los comensales.

De acuerdo con SAI, Consultoría en seguridad alimentaria y APPCC en Barcelona, la temperatura recomendada en neveras para los alimentos a punto para ser consumidos y por procesar es de 4 °C y la temperatura recomendada en congeladores es de un máximo de -18 °C. Para mantener estas condiciones es necesario controlar la temperatura un mínimo de dos veces al día, y, si es posible, apostar por un método más seguro, como la instalación de un termómetro que registre continuamente la temperatura.

Un ejemplo de ello son las tecnologías Hygiene FRESH+, InstaView Door In Door y el compresor lineal Inverter de LG, estos implementos son usados en distintos establecimientos y cadenas de restaurantes debido a su tecnología que garantiza la mínima posibilidad que se rompa la cadena de frío.

Por esto, es muy importante que los restaurantes trabajen en una correcta preservación de los alimentos y que asegure que la comida que se prepara para los consumidores es segura, previniendo la actuación de microorganismos nocivos que pueden causar enfermedades en los clientes, ya que un solo caso de infección alimentaria puede acabar con años de trabajo para fomentar una buena reputación de su establecimiento.

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