Según la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) en el 2020, en plena pandemia, se perdieron 320 mil empleos directos en el sector gastronómico y se estimaron unos siete billones de pesos en pérdidas.

También se registró el cierre de más de 18 mil restaurantes en Bogotá y 12 mil bares a nivel nacional. Con la reactivación económica el sector empezó a ver poco a poco la luz, con aumento en ventas y nuevas activaciones de empleos.

En el 2021, el panorama siguió cambiando positivamente gracias al plan de vacunación nacional y esto ha hecho que los sueños de muchos emprendedores vuelvan a tener sentido. Este es el caso de cinco emprendedores colombianos que no dudaron ni un segundo para terminar lo que en algún momento, antes de la pandemia, habían empezado. El resultado: Oreste, una nueva apuesta gastronómica en la zona de Quinta Camacho en Bogotá.

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“Nuestra filosofía es transformar sabores mestizos y autóctonos colombianos en platos exquisitos y novedosos con un toque de creatividad y modernidad a la hora de servirlos. Queremos que las personas vengan a Oreste y que  encuentren un espacio especial en el que puedan compartir una gran variedad de platos y disfruten de esta nueva apuesta”, afirma Pedro Silva, chef y creador del concepto del menú.

Pero no solamente los platos en Oreste son la reinvención de la cocina típica colombiana, como lo son por ejemplo las albóndigas de chorizo santarrosano, las empanadas de morcilla o el arroz con huevo, (especialidad de la casa), cocinado con tocineta, ajo confitado y cebolla larga de verdeo;  también lo es su oferta de cocteles de autor, un desafío atrevido de su Bartender, Nicolás Calderón.

Su barra de licores, no solo tiene en sí misma los licores de siempre y que todos los restaurantes los tendrían, es muy completa si se compara con otros lugares de la zona y lo mejor, cualquier comensal puede pedir su coctel personalizado porque así está pensado, que se sientan como en casa, que se preparen los cocteles como les gustaría tomarlos en una reunión de amigos.

Con una inversión inicial de 200 millones de pesos, sus socios Pedro Silva, Jonathan Eastman, Juan José Arango, Nicolás Calderón y Federico Salazar decidieron apostar por reconstruir una casa vieja en Quinta Camacho, por la democratización de la buena comida y de la audiencia, pues están convencidos que este nuevo lugar en Bogotá hará posible que muchas personas que antes no tenían la posibilidad de pisar un muy buen restaurante, porque los precios eran impagables, en Oreste lo puedan hacer.

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